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3 abr 2016

Temblad malditos, temblad... Monsanto

¡Este individuo tiene la patente que podría destruir a Monsanto y cambiar el mundo!




Si hay algo que lees, o compartes, deja que sea esto. El contenido de este artículo tiene el potencial de cambiar radicalmente el mundo en una gran variedad de maneras positivas.


Y como a Monsanto le encantaría que este artículo no se vuelva viral, todo lo que podemos pedir es que lo compartas, comparte, comparte la información que se presenta de modo que pueda llegar a la mayor cantidad posible de personas.


En 2006, se le concedió una patente a un hombre llamado Paul Stamets. Aunque Paul es el micólogo más importante del mundo, su patente ha recibido muy poca atención y exposición. ¿Por qué? Dicho por los ejecutivos de la industria de los plaguicidas, esta patente representa "la tecnología más disruptiva de la que hemos sido testigos." Y cuando los ejecutivos dicen disruptiva, se refieren a que es perjudicial para la industria de los plaguicidas químicos.


¿Qué ha descubierto Paul? El micólogo ha descubierto la manera de utilizar las propias creaciones de la madre naturaleza para mantener los insectos que destruyen los cultivos. Es lo que se llama pesticidas SMART. Estos pesticidas proporcionan una solución segura y casi permanente para el control de más de 200.000 especies de insectos, y todo gracias a la "magia" de las setas.


Paul hace esto tomando hongos entomopatógenos (hongos que destruye los insectos) y los transforma de modo que no producen esporas. A su vez, esto atrae realmente a los insectos que luego comen y se convierten en hongos de adentro hacia afuera.




Esta patente tiene el potencial de revolucionar la forma en la que los seres humanos mantienen sus cultivos, si se permite llegar a la exposición masiva.

Tolerar el uso de pesticidas en la agricultura moderna es negar la evidencia que demuestra sus efectos perjudiciales contra el medio ambiente. Tal ignorancia realmente ya no se puede tolerar. Por ejemplo, ¿te imaginas un mundo sin abejas? Los brebajes químicos de Monsanto que están siendo rociados en todos los campos por los agricultores de todo el mundo se les atribuyen la muerte a gran escala de las abejas. Mientras que un número creciente de países están prohibiendo a Monsanto, todavía se utiliza en las naciones que deben ser conscientes de sus peligros. Decir que los nuevos métodos deben aplicarse antes de que sea demasiado tarde es un eufemismo.

Monsanto actualmente genera $ 16 mil millones de dólares al año (como se informó en 2014), por lo tanto puedes estar seguro de que no quieren que nada interrumpa ese flujo de ingresos. Dichos ingresos les da recursos y habilidades para suprimir información que pueda dañar su reputación casi ilimitada.



Pero educarnos sobre los beneficios de la producción de alimentos sostenibles, orgánicos y biodinámicos, se debe a compartir artículos como este, y el boicot a los OGM y los cultivos a los herbicidas rociados, al demonio corporativo pronto podría llegarle el mensaje.

Aquí están los enlaces para entender más sobre la increíble patente discutida anteriormente:

http://www.google.com/patents/US7122176


Información referida de:  http://www.nuevamentes.net

21 feb 2014

ESTO VA DE HONGOS



"Una leyenda negra rodea a los hongos desde tiempos inmemoriales"


Innumerables veces M. Teresa Tellería se ha enfrentado a la misma situación: “¿A qué te dedicas?”, le pregunta alguien. “Soy micóloga”, responde ella. Inmediatamente, esta investigadora del CSIC anticipa con inquietud la siguiente pregunta: “¿Y eso para qué sirve?” Entonces Tellería recurre a una frase que leyó hace tiempo en un libro cuyo título no recuerda: “La ciencia es un edificio que se construye con la aportación de muchos pero con el nombre de unos pocos para recordarlos más fácilmente”. Ella estudia los hongos, unos organismos que no pertenecen al reino vegetal ni al animal, sino que tienen uno propio: el reino Fungi. 
  La micóloga M. Teresa Tellería. / CSIC.
Uno de los rasgos que definen a los hongos es su asombrosa diversidad. Entre las 100.000 especies conocidas, cuenta en su libro que existe en EEUU una cuyo tamaño puede alcanzar 800 hectáreas. ¿Cómo es posible?
Hay una especie, Armillaria ostoyae, que efectivamente ocupa muchísimas hectáreas, hasta 890. Es un parásito que fructifica en la base de los árboles. Su micelio –la parte subterránea del hongo que le permite absorber los nutrientes– penetra por la raíz del árbol, tapona sus vasos y lo mata, así que donde crece crea unos inmensos rodales de árboles muertos. De este modo en el estado de Oregón se dieron cuenta de que este parásito estaba muy extendido. Pero existía la duda de si se trataba de uno o de distintos ejemplares de la misma especie. Tomaron pequeñas muestras de micelio y comprobaron que eran clónicas. Era un solo ejemplar. Como se sabe aproximadamente cuánto crece un micelio al año, al medir su extensión calcularon también su antigüedad, 2.400 años. Por eso se cree que este ejemplar de Armillaria es el organismo más grande y más longevo del mundo, superando a las secuoyas y a la ballena azul.
"El 90% de las plantas de nuestro planeta no podrían vivir sin los hongos que llevan asociados"
¿Cuáles han sido los mayores avances de la micología en los últimos años?
Hasta mediados de los 80, la micología era una ciencia eminentemente descriptiva. Los estudios se basaban casi exclusivamente en el análisis de los caracteres morfológicos y las hipótesis filogenéticas eran difíciles de probar. Con el desarrollo de las técnicas moleculares aplicadas a la filogenia y a la sistemática, la micología dio un paso de gigante. Esto ha supuesto una auténtica revolución que ha permitido, entre otras cosas, saber que los hongos están más relacionados con los animales que con las plantas.
Volvamos a su sorprendente diversidad. Dentro de los hongos hay parásitos y también especies muy beneficiosas para los ecosistemas. Entre los más dañinos te refieres en su libro a un hongo que en el siglo XIX puso en peligro la industria de la seda.
Sí, Nosemabombycis, un microsporidio que mataba a los gusanos de seda. Este grupo de organismos, que hoy sabemos que están íntimamente relacionados con los hongos, han estado bailando por diferentes puntos del árbol de la vida, porque antes se les consideró animales y vegetales.
Otra curiosidad que cuenta es la extraña enfermedad de la nariz blanca que ha afectado a millones de murciélagos.
Sí, el causante es un hongo que de momento solo afecta a los murciélagos de EEUU. Los europeos parece que son inmunes a él. Este organismo provoca en los murciélagos un cambio de comportamiento que los lleva a la muerte. Esta especie patógena, conocida como Geomyces destructans, es capaz de vivir y reproducirse en ambientes fríos. En el invierno, los murciélagos afectados se despiertan de la hibernación y salen de las cuevas. Al estar muy bajos de defensas y reservas, y tener que enfrentarse a un ambiente muy frío, caen rápidamente fulminados.
Precisamente por su diversidad da la impresión de que los hongos son mucho más sofisticados de lo que aparenta su aspecto.
Creo que su éxito evolutivo está en que han hecho de sus defectos virtud. Son organismos heterótrofos, es decir, dependen de otros para sobrevivir (no como las plantas, que son capaces de sintetizar sus propios alimentos por medio de la fotosíntesis). Los hongos, como los animales, viven a expensas de lo que el medio les proporciona, pero además no tienen la capacidad de desplazarse para buscar el alimento. ¿Qué hacen? Han desarrollado mecanismos muy exitosos: por un lado, tienen un poderosísimo sistema enzimático que les permite degradar casi todo, incluso la lignina; por otro, digieren el alimento fuera de su cuerpo para después ingerirlo por absorción, porque no tienen estómago; y además tienen la capacidad de crear alianzas con todo tipo de organismos, animales y vegetales. Un ejemplo típico son las micorrizas, es decir, las alianzas de los hongos con las plantas. El 90% de las plantas de nuestro planeta no podrían vivir sin los hongos que llevan asociados y que les ayudan a absorber elementos como el fósforo y otros nutrientes necesarios.
Dejemos a un lado la biología. También ha estudiado la relación del ser humano con los hongos, una relación que describes como de amor-odio.
Despiertan en nosotros unas relaciones de amor-odio porque, aunque existen pocas especies venenosas mortales, despiertan miedo.
Los hongos son unos organismos muy mal conocidos e interpretados. Cuando se habla de ellos, todo el mundo piensa en su lado gastronómico. Eso es confundir una pequeña parte con el todo. También se suele decir que son plantas, que es lo mismo que afirmar que las ballenas son peces o que los murciélagos son pájaros. Incluso el diccionario de la RAE los describe como plantas talofitas sin clorofila, cuando constituyen un reino independiente más emparentado con los animales. Además despiertan en nosotros unas relaciones de amor-odio porque, aunque existen pocas especies venenosas mortales, despiertan miedo. En general tenemos una idea muy maniquea de los hongos: los hay buenos y malos, los demás no existen, cuando los comestibles y venenosos son un porcentaje muy pequeño de las 100.000 especies hoy conocidas.
También tienen una vertiente más mitómana o morbosa que los relaciona con algunos envenenamientos históricos.
Sí, por ejemplo el del emperador Claudio. La leyenda cuenta que le pusieron en un plato Amanita phalloides, que es mortal, camuflada entre otras setas comestibles, aunque algunas investigaciones recientes sostienen que su muerte se debió a un accidente cerebrovascular. También se ha utilizado a los hongos en las novelas policiacas, para cometer asesinatos por envenenamiento. Luego está la historia del cornezuelo del centeno, un hongo que por los síntomas que provocaba su envenenamiento se asoció con la brujería, o el uso de los hongos alucinógenos. Son organismos que han estado siempre rodeados de cierto misterio, de una especie de leyenda negra que viene de tiempos inmemoriales.
Pero también están en boga por su vertiente gastronómica.
Sí, y son por ello una fuente importante de riqueza económica. En el libro se explica cómo el cultivo de la trufa negra tiene un importante impacto socioeconómico en algunos puntos de la España rural.
Ha escrito libros y participa en actividades de divulgación. ¿Por qué considera que es importante trasladar el conocimiento científico a la sociedad?
Para mí la divulgación científica es una de las facetas más atractivas de la investigación. La divulgación requiere hacer un esfuerzo muy grande de síntesis, de entender las cosas a fondo para poder transmitirlas de un modo sencillo. Esa labor de recopilar la información, digerirla y divulgarla es apasionante y muy gratificante.

Fuente: CSIC

 
http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Una-leyenda-negra-rodea-a-los-hongos-desde-tiempos-inmemoriales

15 dic 2010

15 may 2010

Setas que brillan en la oscuridad

Dennis Desjardin, de la Universidad de San Francisco, y Cassius Stevani, de la de Sao Paulo, durante una expedición nocturna encontraron setas que brillan en la oscuridad.
Los descubrimientos incluyen cuatro especies nuevas y tres informes de luminiscencia en especies conocidas. Algunos de los hongos luminosos descritos en el estudio, pertenecen al género ‘Mycena’, un grupo de hongos que se alimentan de materia orgánica en descomposición.
A este efecto se le denomina bioluminiscencia y consiste en que la seta produce luz -un suave resplandor verduzco- gracias a una reacción química. Esta variedad posee un gel pegajoso en su tallo o tronco que la mantiene húmeda durante los días más calurosos lo que provoca que los insectos se queden atrapados.
Los recién descubiertos hongos resplandecen de forma constante, emitiendo una luz brillante entre amarilla y verde. Son pequeños y la parte superior en forma de paraguas abierto mide menos de un centímetro. Desjardin ha llamado a dos de las nuevas especies ‘Mycena Luxaeterna’ (luz eterna) y ‘Mycena luxperpetua’ (luz perpetua).
 Foto: Cassius V. Stevani

25 mar 2010

Setas de Babia y Laciana


LAS SETAS COMESTIBLES DE BABIA Y LACIANA
Como buen aficionado al mundillo de las setas, me he propuesto hacer una pequeña guia que pueda servir a los iniciados a la micología para identificar las setas comestibles mas recolectadas en estas dos comarcas, y otras tantas que, por ser menos conocidas, no se recogen apenas.

Dos aspectos son los que hemos de tener en cuenta a la hora de recoger setas:

1. La época del año en la que nos encontramos.

2. El tipo de vegetación.

Las mejores épocas de recogida de setas son la primavera y el otoño.
Mas interesante es conocer el tipo de árboles que nos vamos a encontrar en una zona, ya que esto determinará la clase de seta que nos podemos encontrar. Hemos de destacar los siguientes:

1. Abedul: árbol caducifolio de hasta 20 cm. de altura, con la copa algo piramidal y la corteza lisa, blanco grisácea, con líneas o bandas horizontales oscuras. Ramas extendidas, no colgantes. Hojas de romboidales a ovado-redondeadas, de 4-6 cm. por 3-5 cm., de base cuneiforme o truncada y ápice agudo, tienen el margen irregularmente aserrado.
2. Haya: árbol que puede sobrepasar los 35 m. de altura, con la corteza grisáceo-cenicienta, lisa, incluso hasta edades avanzadas. Ramillas abundantes, zigzagueantes, con yemas fusiformes. Hojas simples, caedizas, aunque permanecen largo tiempo sobre el árbol antes de desprenderse. Son de ovales a obovadas, de 5-10 cm. de longitud y 4-7 cm. de anchura, ligeramente oblicuas o cuneadas en la base, con márgenes ondulados, a veces ligeramente denticulados. Son de color verde claro por ambas caras.

3. Roble: árbol caducifolio corpulento que puede alcanzar 45 m. de talla, con corteza grisácea, bastante lisa, que acaba resquebrajándose y oscureciéndose con la edad. Hojas alternas, obovadas o trasovadas, oblongas, auriculadas en la base, con 4 o más pares de lóbulos laterales obtusos. Miden 5-18 cm. de longitud y 3-10 cm. de anchura. Verde oscuras por el haz y verde claras por el envés, con 4-7 pares de nerviaciones.

4. Pino: árbol que puede alcanzar 40 m. de talla, con la corteza gruesa que se desprende en placas amarillo-verdosas o rojizas, papiráceas. Acículas fasciculadas en grupos de 2, de 3-10 cm. de longitud y 1,5- 2 mm. de grosor, de color verde glauco. Ramillas pardo-verdosas con yemas ovoides con escamas de márgenes blancos, ligeramente resinosas. Piñas ovado-cónicas, simétricas o algo asimétricas, de 3-8 cm. de longitud, con escamas pardo-amarillentas mates con escudete aplastado o algo prominente, sobre todo en las escamas opuestas al ramillo.

5. Castaño: árbol caducifolio muy robusto, de copa amplia, algo abierta en ocasiones, que puede alcanzar 20-30 m. de altura, con la corteza pardusca, agrietada longitudinalmente en los ejemplares viejos, siendo lisa en los ejemplares jóvenes. Hojas alternas, lanceolado-oblongas, de 10-25 por 3-10 cm., de consistencia dura, con el borde aserrado y la nervadura paralela y sobresaliente. Peciolo de unos 2 cm. de largo, amarillento o rojizo. En la base de los amento aparecen los frutos, en grupos de 2-3, cubiertos de espinas de hasta 1,5 cm. de longitud. Las castañas tienen una cubierta dura de color pardo-rojizo, lustrosa al exterior y aterciopelada en el interior, contienen una semilla. ( El castaño está puesto por si alguien se interesa por la zona del bierzo). 6. Bosques de ribera: ocupan los fondos de valle y las proximidades de los cursos de agua, siendo de carácter caducifolio y multiespecífico. La vegetación de las riberas se configura básicamente como una cinta o banda que acompaña al cauce a lo largo de su recorrido. Se incluyen sauces, chopos y álamos. 7. Prados y pastizales: comunidades de carácter herbáceo, susceptibles de siega (prados) o pastoreo (pastizales), donde dominan las gramíneas.


Una vez conocidos los tipos mas frecuentes de árboles que nos podemos encontrar en una zona, pasaré a detallar las setas comestibles que nos podemos encontrar:

Morchella Esculenta: sombrero de color gris ceniciento, ocre amarillento a crema-marrón, de forma ovoide, con múltiples costillas mas o menos onduladas y de disposición no paralela que delimitan celdillas, con forma de panel de abejas. Márgen inferior soldado al pie. Pie cilíndrico claviforme, blanco-ocráceo, granuloso y generalmente hueco. Carne frágil, olor aromático y sabor suave. Se come previamente cocinado a mas de 60º. La encontramos en bosques húmedos de planifolios y bosques de ribera. Primavera. Frecuente.

Morchella Cónica: sombrero generalmente cónico, con el ápice obtuso, de color marrón grisáceo u oliváceo, en el que destacan con claridad grandes alvéolos separados por costillas de disposición irregular. Márgen inferior separado del pie. Pie cilíndrico blanquecino a ocráceo, con ligeras depresiones, facilmente quebradizo, hueco. Carne frágil, olor agradable y sabor suave. Consumir previa coccion. Aparece en bosques de ribera, aunque también bajo coníferas. Primavera. Poco frecuente.

Morchella Elata: sombrero más o menos cónico, con el ápice agudo, el himenio se dispone en cavidades alveolares, de color gris-marrón, delimitadas por prominentes costillas más oscuras y con disposición más o menos paralela, márgen inferior unido al pie. Pie cilíndrico, claviforme, blanco, con ligeros pliegues en la base, algo peloso, facilmente quebradizo. Carne frágil, olor agradable y sabor suave. Consumir previa cocción. Crece generalmente en bosques de planifolios y coníferas, jardines, escombreras, etc. Primavera. Poco frecuente.
Cantharellus Cibarius (rebozuelo, girola): carpóforo estipitado. Píleo de 4-8 cm de diámetro, de color amarillo yema, liso. Himenóforo con pliegues laminiformes, en ocasiones ramificados dicotómicamente, decurrentesafrutado (melocotón) y sabor dulce. Fructifica tanto en bosques de coníferas como de planifolios. Verano-otoño. Frecuente.

Cantharellus Lutescens (rebozuelo amarillo): carpóforo estipitado, gregarios. Píleo de 2-6 cm de diámetro, plano o infundibuliforme, de color gris-marrón, con el margen delgado y recurvado-ondulado. Himenóforo liso o con pliegues muy poco marcados, decurrentes, de color amarillo anaranjado. Pie de 4-8 por 0,5-1 cm, hueco, amarillo anaranjado. Olor afrutado y sabor dulce. Fructifica tanto en bosques de coníferas como de planifolios. Verano-otoño. Frecuente.

Hydnum Repandum (lengua de gato, gamuza): carpóforo estipitado, simple. Píleo de convexo a deprimido, de 5-12 cm de diámetro. Superficie finamente velutina posteriormente glabra, de color blanco a blanco ocráceo. Himenóforo hidnoide, dientes de hasta 6 mm, blanquecinos. Pie céntrico o excéntrico, robusto, de 3-7 por 1-3 cm, cilíndrico, blanquecino. Olor agradable y sabor al principio suave, de viejo picante. Lo encontramos tanto bajo planifolios como bajo coníferas. Verano-otoño. Frecuente.

Fistulina Hepática (lengua de buey, hígado de buey): carpóforo anuel, carnoso, pileado, sésil o con pie lateral muy corto. Píleo dimidiado o espatuliforme, de 8-20 cm de ancho y 6 cm de grosor. Superficie fácil de separar del contexto, verrugosa, áspera, de color rojo rosado virando a rojo vinoso. Himenóforo tubular, tubos libres pero agrupados, de color blanco amarillento, poros redondeados, enrojecen al roce. Olor agradable y sabor ácido. Parásito de planifolios de la región templada, generalmente troncos de robles y castaños. Verano-otoño. Frecuente.

Pleurotus Ostreatus (seta de concha): sombrero de 5-20 cm de diámetro, de convexo a plano-convexo, en forma de ostra, margen incurvado. Cutícula lisa, glabra, separable, de marrón grisáceo a marrón negruzca, con tonalidades violáceas. Láminas muy decurrentes, apretadas, blanquecinas o cremosas. Pie lateral, muy corto, blanquecino. Olor agradable y sabor dulce. Fructifica de forma gregaria sobre planifolios, muy raro en coníferas. Otoño. Frecuente.

Hygrophorus Marzuolus (seta de marzo): sombrero de 5-15 cm de diámetro, hemisférico al principio, después convexo; margen incurvado. Cutícula lisa, viscosa con la humedad, con fibrillas radiales, de color blanquecino de joven, gris pardo en la vejez. Láminas subdecurrentes, espaciadas, de blanquecinas a grisáceas. Pie de 4-8 por 1-3 cm, cilíndrico, seco, macizo, blanquecino al principio, oscuro en la madurez. Carne espesa, blanquecino-grisácea. Olor fúngico y sabor dulce. Fructifica a partir de marzo, generalmente en humus de coníferas. Primavera. Raro.

Clitocybe Nebularis (pardilla): sombrero de 8-15 cm de diámetro, carnoso, convexo al principio, después aplanado y un poco deprimido en el centro o umbonado. Cutícula seca, glabra, de color gris a marrón, más oscura hacia el centro. Láminas decurrentes a adnadas, de crema a amarillentas. Pie de 5-10 por 1,5-4 cm, cilíndrico, robusto, engrosado en la base, más claro que el sombrero. Carne consistente, blanca. Olor fúngico desagradable en la madurez y sabor dulce. Fructifica en bosques de planifolios y coníferas, a menudo en grupos. Otoño-invierno. Frecuente.


Tricholoma Terreum (ratón, negrilla): sombrero de 3-8 cm de diámetro, acampanado o cónico, después aplanado y con un amplio mamelón central; margen concoloro, entero a crenulado. Cutícula no higrófana, estriada, separable, de color gris oscuro, cubierta de escamas radiales sedosas. Láminas escotadas, gruesas, frágiles, de color blanco, después gris, arista concolora y borde denticulado. Pie de 3-7 por 0,5-1 cm, cilíndrico, frágil, blanco o de color ceniza, provisto de joven de una cortina gris. Carne escasa, blanca, olor suave y sabor fúngico. Fructifica en bosques de coníferas. Primavera-otoño. Muy frecuente.


Lepista Personata (pie violeta): sombrero de 5-12 cm de diámetro, carnoso, hemisférico, después convexo y aplanado en la madurez, con el borde incurvado. Cutícula lisa, de color ocre grisáceo, blanquecina al secarse. Láminas adnadas, apretadas, de blanquecinas a beige rosadas, fácilmente separables. Pie corto, de 4-6 por 1-2,5 cm, un poco bulboso en la base, de color violeta sobre fondo blanquecino. Carne blanquecina, olor fuerte y sabor dulce, agradable. Fructifica en praderas, más abundante en sustratos básicos. Otoño, incluso en invierno aguantando bien las heladas. Muy frecuente.

Lepista Nuda (pie azul): sombrero de 5-15 cm de diámetro, carnoso, convexo, luego aplanado y anchamente umbonado con el borde incurvado. Cutícula lisa, viscosa en tiempo húmedo, de color azul violáceo de joven a marrón crema en la madurez, pasando por diferentes estadios intermedios. Láminas adnadas, de color violáceo, fácilmente separables. Pie de 5-10 por 1-3 cm, cilíndrico con la base bulbosa, floconoso, violáceo, concoloro con las láminas. Carne blanquecina, olor aromático a frutas y sabor dulce. Fructifica en bosques, praderas y jardines, formando corros de brujas. Otoño-invierno, incluso en primavera. Muy frecuente.


Calocybe Gambosa (seta de San Jorge): sombrero de 5-12 cm de diámetro, carnoso, de convexo a plano-convexo; con el margen incurvado en la madurez. Cutícula lisa, seca, de blanca a blanco cremosa, a veces ocre si es muy viejo. Láminas adnadas, apretadas, blancas de joven, crema en la madurez. Pie de 3-7 por 1-2 cm, corto, cilíndrico, un poco bulboso en la base, macizo, blanquecino. Carne espesa, blanca, olor y sabor muy harinosos. Fructifica en claros herbosos de bosques, praderas de montaña, bajo setos, formando corros de brujas. Primavera. Frecuente.


Marasmius Oreades (senderuela, seta de corro, carrerilla): sombrero de 3-7 cm de diámetro, de convexo a plano-convexo, con un pequeño mamelón; margen entero o ligeramente estriado. Cutícula higrófana, lisa, de color marrón claro a ocre, aunque en el centro es un poco más oscura. Láminas de escotadas a libres, distantes, de color blancuzco a crema. Pie de 3-8 por 0,2-0,8 cm, liso, fibroso, ocráceo, elástico, concoloro con el sombreroo un poco más claro en la parte superior. Carne de poco espesor, blanquecina, coriácea, tenaz. Olor ciánico y sabor agradable. Crece en prados y praderas de todo tipo; forma grandes corros de brujas. Primavera-otoño. Muy frecuente.



Coprinus Comatus (Barbuda): sombrero de 5-10 cm de altura, de cilíndrico-ovoide a campanulado; margen delicuescente. Cutícula blanca, tomentoso-lanosa, con escamas pardo amarillentas y el ápice ocráceo. Láminas adnadas, primero blanquecinas, pasando luego a rosáceas y finalmente negras. Pie de 10-15 por 1-1,5 cm, fibroso, hueco, blanco, bulboso en la base. Anillo blanco, móvil, persistente. Carne escasa, olor agradable y sabor dulce. Excelente comestible cuando tiene las láminas blancas. Fructifica en jardines, borde de caminos, escombreras, etc. Verano-otoño. Muy frecuente.
Agaricus Campestris (champiñón silvestre): sombrero de 4-10 cm de diámetro, primero globoso-hemisférico, después convexo; margen ornamentado con restos de velo. Cutícula sedosa, fibrilosa, blanca, teida de ocre con la edad, a veces con escamas concéntricas. Láminas libres, apretadas, blancas, después de color rosa vivo y finalmente marrón oscuro, casi negro, arista concolora. Pie de 3-7 por 1-2 cm, lleno, tenaz, ahusado o atenuado, blanco, algo amarillo en la base y fácilmente separable del sombrero. Anillo ascendente, algodonoso a membranoso, simple, efímero. Carne blanca, se colorea al corte de un rosa muy débil, sobre todo en la parte superior del pie. Olor y sabor fúngicos. Se encuentra en pastizales y prados de diente donde ha pastado el ganado, por tratarse de una especie nitrófila y necesitar del estiércol para su crecimiento. Primavera-otoño. Muy frecuente.


Agaricus Sylvaticus: sombrero de 5-10 cm de diámetro, no muy carnoso, al principio subgloboso, después extendido; margen decurvado en la madurez. Cutícula filamentosa, cubierta de escamas fibrilosas de color pardo-bermejo sobre fondo ocre pálido. Láminas libres, apretadas, de color blanco al principio, rosas, y finalmente pardo-grises. Pie de 6-12 por 1-1,5 cm, esbelto, cilíndrico, bulboso, blanco, gris-rosa al ser presionado, pruinoso bajo el anillo. Anillo frágil, simple, descendente, membranoso, a modode faldón que cuelga, con restos de escamas. Carne blanca, teñida de rojo vinoso pálido o rosa-naranja al corte. Olor y sabor agradables, fúngicos. Bajo coníferas, más escaso en planifolios. Otoño. Poco frecuente.



Agaricus Langei: sombrero de 5-10 cm de diámetro, carnoso, ovoide a semigloboso, después abierto. Cutícula filamentosa, con escamas fibrilosas pardo rojas oscuras, muy juntas y anchas, sobre fondo pardo ladrillo. Láminas libres, estrechas, de color rosa vivo, más rojas al ser presionadas y después pardo negras. Pie de 7-12 por 1,5-2,5 cm, casi cilíndrico, no bulboso, atenuado en la base, hueco, blanco, enrojece al tocarlo, liso por encima del anillo y cubierto de flecos por debajo. Anillo descendente, membranoso, alto. Carne blanca, teñida de rojo sangre al corte. Olor ligero y sabor ácido. Sobre todo en pinares, más raro en planifolios. Otoño. Poco frecuente.

Agaricus Arvensis (bola de nieve): sombrero de 8-20 cm de diámetro, carnoso, primero hemisférico, después plano-convexo. Cutícula sedosa, blanca, luego amarilla, al final bermejo-ocre, lisa o con escamas apretadas, flocosas en torno al margen. Láminas libres, apretadas, blancas, luego púrpura, marrón chocolate en la madurez, arista blanquecina. Pie de 8-13 por 1-2 cm, casi cilíndrico, blanco, ocre al ser presionado, amarillo pálido en la base. Anillo con rueda dentada muy desarrollada, persistente, amplio y doble. Carne blanca que se vuelve un poco ocre, algo amarilla bajo la cutícula y en la base del pie. Olor a anís de joven y sabor de nuez fresca o avellana. Fructifica en prados, zonas herbosas y terrenos abonados. Primavera-otoño. Frecuente.


Agaricus Sylvicola (champiñón anisado): sombrero de 6-12 cm de diámetro, primero hemisférico, después convexo y finalmente plano. Cutícula blanca, luego amarillo azufre que por frotamiento pasa a amarillo sucio. Láminas libres, desiguales, de color blanco al principio, después gris-rosa y finalmente marrón chocolate. Pie de 6-10 por 1-1,5 cm, cilíndrico, más largo que el sombrero, hueco, blanco, sedoso, tornándose un poco amarillo al tacto. Anillo típico, pero a menudo desgarrado, harinoso al tacto y más bien grande, doble. Carne blanca, luego ocre-rosa. Olor a anís o almedras amargas y sabor agradable. Bosques de planifolios, raro en coníferas. Verano-otoño. Frecuente.
Macrolepiota Procera (apagador, parasol, matacandelas): sombrero de 8-30 cm de diámetro, primero globoso que le confiere un aspecto de maza de tambor, después extendido hasta alcanzar la forma de un gran parasol, provisto de un mamelón protuberante y obtuso. Cutícula provista de grandes escamas pardas concéntricas, sobre fondo blanco o crema, cada vez más apretadas hacia el mamelón de color pardo oscuro. Láminas libres, primero blancas, enrojecen en el borde con la edad. Pie de 10-30 por 1-3 cm, delgado, hueco, fibroso, engrosado en la base, claramente zonado, atigrado, de color marrón uniforme que se va rompiendo longitudinalmente en zig-zag de forma irregular. Anillo membranoso, móvil, doble, de color blanco en la parte superior y oscuro en la inferior y con la superficie moteada de escamas. Carne tierna en el sombrero y fibrosa en el pie, de color blanco inmutable. Olor agradable y sabor a avellanas. En zonas herbosas, bajo matorrales y brezales, claros de bosque o bajo planifolios y coníferas. Otoño. Muy frecuente.
Amanita Rubescens: sombrero de 5-15 cm de diámetro, inicialmente globoso, luego hemisférico, más tarde extendido; margen estriado. Cutícula brillante, ligeramente viscosa, con muchas escamas finas de color blanco a gris rojizo sobre un fondo pardo rojizo o marrón. Láminas libres, blancas, que se colorean lentamente de rojo. Pie de 6-20 por 1-3 cm, carnoso, cilíndrico, atenuado hacia el ápice, bulboso, blanco, eñido ligeramente de rosa. Anillo membranoso, colgante, estriado, blanco o rosa y borde festoneado. Volva floconosa, casi inexistente, con uno o dos cercos de escamas pardas. Carne blanca, con tintes rojos en los agujeros, zonas frotadas y en la base del pie. Olor nulo y sabor dulce al principio, un poco acre después. Bosques de planifolios y coníferas. Verano-otoño. Muy frecuente. Comestible previa cocción.

Agrocybe Aegerita (seta de chopo): sombrero de 4-12 cm de diámetro, al principio hemisférico, luego plano-convexo. Cutícula de crema a gris-marrón con pequeño reborde blanquecino, lisa o arrugada que se cuartea a menudo láminas adnadas, pasan de blanco a ocre cuando son viejas. Pie de 6-15 por 1-2,5 cm, firme, fibroso, atenuado en su parte inferior, blanco. Anillo persistente, membranoso, amplio. Carne compacta, dura, blanquecina. Olor y sabor agradables. Crece generalmente en grandes fascículos agrupados, sobre tocones y troncos viejos de chopos, sauces y olmos. Primavera-otoño. Muy frecuente.

Clitopilus Prunulus (molinera): sombrero de 5-12 cm de diámetro, al principio convexo, después embudado. Cutícula separable, mate, pruinosa, de color blanco a gris perla. Láminas decurrentes, blancas y después rosadas. Pie de 3-5 por 0,5-1,5 cm, corto, blando, de color blanco, con base ensanchada y algodonosa. Carne frágil, blanca. Olor a harina mojada y sabor dulce, agradable. Bosques de planifolios y coníferas, más raro en pastizales. Verano-otoño. Muy frecuente.
Russula Cyanoxantha (carbonera): sombrero de 5-15 cm de diámetro, de hemisférico a convexo. Cutícula brillante, listada radialmente, separable, púrpura violácea. Láminas adnadas, desiguales, flexibles, blanquecinas. Pie de 4-10 por 1,5-3 cm, cilíndrico, al principio blanco, a veces con tintes lilas o marrón rojizos. Carne blanca, firme y espesa. Olor débil y sabor dulce a avellanas, a veces desagradable. Bosques, generalmente planifolios, pero también coníferas. Verano-otoño. Muy frecuente.




Russula Virescens: sombrero de 5-15 cm de diámetro, hemisférico al principio, luego plano y deprimido, carnoso y muy sólido. Cutícula seca, mate, separable, verde oliva, a veces blanquecina, de color cardenillo sobre fondo blanco en la vejez. Láminas apretadas, adnadas, arqueadas, frágiles, blanco-crema. Pie de 4-9 por 2-4 cm, cilíndrico, lleno, luego esponjoso y cavernoso, blanco, marrón rosado en la base. Carne compacta, firme, blanca. Olor a frutas y sabor dulce. Bosques de planifolios. Verano-otoño. Poco frecuente.


Lactarius Sanguifluus: sombrero de 6-13 cm de diámetro, muy carnoso, al principio convexo, con borde enrrollado, después extendido y apenas deprimido. Cutícula separable solo en el borde, lisa, poco viscosa, de color ocre anaranjado u ocre con tonos rojo-púrpura, algunas veces zonada con bandas verde-naranja. Láminas algo decurrentes, prietas, estrechas, de color ocre-naranja, manchadas de verde al envejecer. Pie de 2-5 por 1-2 cm, robusto, al principio lleno, después hueco, rojo-naranja, rojo vivo o lila. Carne casi blanca, rojo vivo por el látex. Olor agradable y sabor débil. Látex abundante, de color rojo vinoso. Crece en pinares. Otoño. Frecuente.

Lactarius Deliciosus (níscalo, nízcalo, rovelló): sombrero de 5-15 cm de diámetro, de convexo a deprimido. Cutícula viscosa, lisa, glabra, de color ocre naranja a rojo anaranjado, zonada, con bandas concéntricas oscuras, verdes al tacto. Láminas decurrentes, prietas, de color naranja vivo que pueden volverse un poco verdes si se rompen. Pie de 3,5-7 por 1-2 cm, corto y grueso, cilíndrico, pronto hueco, naranja claro a salmón con algunas manchas. Carne espesa, blanquecina de joven, enseguida se vuelve de color rojo-zanahoria, con coloraciones verdosas. Olor ácido, a fruta, y sabor levemente a acre. Látex rojo-naranja vivo o rojo-zanahoria, dulce. Bosques de coníferas, sobre todo pinos. Otoño. Muy frecuente.



Xerocomus Badius (boleto bayo): sombrero de 8-15 cm de diámetro, de hemisférico a convexo y después casi plano. Cutícula adnada, difícilmente separable, velutina al principio, luego glabra, viscosa en tiempo húmedo, parda a marrón castaño, a veces casi negra. Tubos adnados, fáciles de separar de la carne, de color blanco, amarillo pálido o verde, que al roce se vuelven azules. Pie de 5-12 por 1-4 cm, robusto, fibroso, con fibrillas marrones sobre fondo amarillo. Carne firme, después algo esponjosa, blanca o amarilla, que al corte se vuelve azul con poca intensidad. Bosques de coníferas de suelo ácido, escaso bajo planifolios. Verano-otoño. Frecuente.

Boletus Edulis (calabaza): sombrero de 5-20 cm de diámetro, carnoso, de hemisférico a convexo y finalmente plano, margen entero. Cutícula adnada, lisa a rugosa, brillante y algo viscosa en tiempo húmedo, cremosa a marrón pálido o pardo rojiza, pero siempre con el borde más claro. Tubos libres, largos, blancos en los ejemplares jóvenes, luego amarillos para pasar al final a amarillo-verde. Poros al principio cerrados y finos, después redondos, de color blanco, después amarillos y al final amarillo-verdes. Pie de 4-20 por 2-6 cm, robusto, macizo, engrosado en la base, con un retículo blanco, fino en la parte superior. Carne espesa, blanca, inmutable. Olor agradable y sabor a avellana. Bosques de planifolios y menos frecuente bajo coníferas. Verano-otoño. Frecuente.



Boletus Pinophilus (boleto de pino): sombrero de 10-25 cm de diámetro, primero hemisférico, después plano-convexo. Cutícula adnada, poco separable, lisa o tomentosa y ligeramente viscosa con la humedad, de color marrón rojizo a rojo vinoso. Tubos adnados, largos, primero blancos, después amarillo-crema y al final verde oliva. Poros redondos, muy apretados y finos, desiguales, de color blanco, luego amarillos y finalmente oliva. Pie de 7-15 por 3-8 cm, grueso, ventrudo, duro, con retículo rojo o marrón claro, a veces muy evidente, sobre la superficie blanca al principio, y después amarilla. Carne blanca inmutable, bajo la cutícula de color rosa vinoso. Olor agradable y sabor dulce. Crece tanto en bosques de coníferas como de planifolios. Verano-otoño. Muy frecuente.


Boletus Aereus: Sombrero de 10-20 cm de diámetro, primero hemisférico, después convexo, margen frecuentemente lobulado. Cutícula seca, opaca, separable, finalmente cubierta de pilosidad cuando joven, luego lisa y glabra, de color marrón oscuro, a veces casi negra, en tiempo seco se puede fragmentar. Tubos libres, blancos, después amarillos y finalmente verdes. Poros redondos, primero blancos, amarillos y verdes. Pie de 6-12 por 2-5 cm, lleno, robusto, claviforme, en los ejemplares adultos ventrudos, de color pardo-ocre con un retículo pardo más oscuro que normalmente no llega hasta la base. Carne firme, compacta, blanca inmutable. Olor y sabor agradables. Se da en bosques de planifolios, sobre todo encinas y castaños. Verano-otoño. Frecuente.


Quiero mostrar una seta que en Babia y Laciana es casi desconocida pero con suerte y gracias al calentamiento global pronto la recolectaremos por aqui más frecuentemente, me refiero a la Amanita caesarea:

  Sombrero: Diámetro que varía entre los 8 cm. y 25cm. en ejemplares desarrollados, con cutícula de color típicamente anaranjado con restos blancos del velo de la volva en algunos casos. Carnoso y consistente,  globoso a convexo y finalmente plano. Su cutícula es separable (dejando ver la carne con color amarillento), de superficie lisa, viscosa con la humedad, después brillante. Margen agudo y estriado. Olor suave que pasa a ser desagradable en ejemplares muy adultos.
  Laminas: Al principio de color amarillo pálido, después amarillo dorado, anchas, libres, numerosas, con la arista flocosa. Tiene abundantes laminillas intercaladas.
  Pie: Cilíndrico, más delgado hacia el ápice, amarillo claro, recto, con anillo frágil, amplio, colgante, membranoso, estriado en la parte superior, y abundante del mismo color robusto y lleno. Varia desde unos 8 cm. a 20 cm. de altura y de 1cm. a 3 cm. de diámetro. Es carnoso y de adulto algo esponjoso, al corte varia del amarillo externo al blanco central. Base del pie claviforme con volva amplia, blanca o ligeramente grisacea, membranosa, tipica forma de saco. En ejemplares jóvenes contiene a la seta en su conjunto (huevo), desarrollándose más adelante en su forma adulta con pie y sombrero.
Carne: Blanca, amarillenta bajo la cutícula, espesa, tierna, de sabor agradable y olor suave.
Suele aparecer en bosques de encinas o alcornoques , pero a veces muy abundante en bosques caducifolios (robles o castaños). Aparece a principios de otono o en pleno verano después de tormentas abundantes. Necesita calor para su crecimiento, por lo que según avanza el otoño desaparece de las zonas mas frias.
Es un Excelente comestible ha sido considerada como la reina de la setas (exceptuando la Trufa), desde los tiempos del Imperio romano. Es sin duda una seta exquisita pudiéndose consumir de numerosas y variadas formas.
PRECAUCIONES:
  Es difícil confundir esta seta. Con un cuidado examen se le reconoce fácilmente. Se suele confundir con la Amanita muscaria, pero sus diferencias son muy evidentes: tiene volva con forma de saco y no estriada, tallo y laminas amarillas y no blancas, sombrero naranja, estriado y normalmente limpio, y no rojo con numerosos restos diseminados de volva.
Espero ampliar pronto esta entrada.